monumentos

Hatshepsut gozó de uno de los reinados más prósperos de la historia de Egipto. Fue la tercera reina-faraón y la mujer que más tiempo reinó el país (22años). Hatshepsut asumió todos los atributos masculinos de su cargo, haciéndose representar como un hombre con barba postiza.

En Egipto es posible apreciar algunos de los más colosales monumentos de la antigüedad, maravillosas obras arquitectónicas que aún en nuestros días sorprenden y fascinan a los viajeros. Sin embargo, también se hallan diseminados por todo el territorio, vestigios de construcciones menos esplendorosas pero no por eso menos significativas.
Sobre la rivera oriental del Nilo, a 40 kilómetros al norte de Asuán y 165 kilómetros al sur de Luxor, se encuentra Kom Ombo, una antigua villa agrícola, que desempeñó un papel crucial como cruce de rutas comerciales en la antigüedad, y que hoy alberga numerosos templos y monumentos que atraen a viajeros de todo el mundo.

La historia del Egipto antiguo está estrechamente ligada a la obra de cada uno de los faraones que dirigieron el destino de esa nación en las dinastías sucesivas. Tratados como dioses, nexos indiscutidos con la divinidad, estos reyes impulsaron el ascenso y la caída de una civilización que aún sorprende por su magnitud, cultura y belleza.

La ciudad de Gizah, el primer destino de la oferta turística de Egipto, está ubicada en la margen oeste del Río Nilo, y su extensión no supera los 18 kilómetros. Sin embargo es probable que este pequeño punto en el mapa geográfico de Egipto sea uno de los atractivos más visitados tanto de la antigüedad como del mundo moderno.