Hatshepsut, la Reina Faraón

Hatshepsut gozó de uno de los reinados más prósperos de la historia de Egipto. Fue la tercera reina-faraón y la mujer que más tiempo reinó el país (22años). Hatshepsut asumió todos los atributos masculinos de su cargo, haciéndose representar como un hombre con barba postiza.
Estableció una co-regencia con su sobrino Tutmosis III, aunque era ella quien predominaba, debido a su carisma y personalidad declara al pueblo ser hija de Amón por lo tanto su origen era divino.
El centro de acción principal de la reina fue su ciudad, Tebas, dedicando parte de su reinado a restaurar templos y embellecer Egipto y mandó construir los obeliscos más grandes hasta el momento, decorados con electrum, aleación de oro y plata, como el que quedó inacabado y podemos apreciar hoy en Asuán.
Como era costumbre por entonces, los faraones hacían construirse, además de su tumba, un templo funerario algo alejado de ésta, que sirviera a un mismo tiempo para proteger y recordar al difunto. Hatshepsut escogió el paraje de Deir el-Bahari para edificar su templo, encargando la tarea a su arquitecto favorito Senenmut, con quien se cree mantenía un íntimo vínculo, prohibido por su linaje. Este amor quedó plasmado en una de las paredes de su templo y que aún hoy podemos observar.
La obra fue envidiable: su estructura en forma de largas terrazas y de rampas con suave inclinación se funde con la roca y el entorno, convirtiéndose en una de las joyas arquitectónicas de la antigüedad y uno de los destinos más visitados de todo Egipto.