Desierto Blanco, ecoturismo en un paisaje mágico

Egipto es, sin dudas, sinónimo de historia, cultura y arqueología. Miles de monumentos cuya construcción se remonta a los orígenes de la civilización, son uno de los principales atractivos para los viajeros modernos que buscan acercarse a las raíces de esta remota región del planeta.
Pero existen otros puntos de interés en Egipto, menos conocidos, pero no por ello menos fascinantes. La corriente del ecoturismo ha llegado hasta la tierra de los faraones para desarrollar emprendimientos que en la actualidad son buscados por turistas amantes de lo diferente y lo natural.
Uno de estos polos ecoturísticos en Egipto es el Desierto Blanco. Una vasta área de planicies doradas que se encuentra a unos 500 kilómetros al suroeste de la capital del país, maravillan al viajero por su descomunal extensión, en la que sólo se advierten formaciones de roca caliza que salpican este magnífico manto de arena.
La erosión de los siglos ha dado curiosas formas a la blanda roca, y ha logrado formar un paisaje que no parece terrestre, y que muchos realizadores cinematográficos han aprovechado para el rodaje de films de ciencia ficción.
Los elementos, agua y viento, continúan esculpiendo las siluetas dinámicas de este Desierto Blanco y el sol completa el trabajo con destellos y tonalidades de inigualable belleza.