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Su nombre era Menkaura, pero el escritor griego Heródoto lo tradujo como Mikerinos (Micerinos en español). Fue faraón de la IV Dinastía del Antiguo Egipto, hijo de Kefrén y nieto de Keops, la historia lo recuerda como un buen soberano que restableció el culto a algunos dioses prohibidos por reyes anteriores, pero con una vida promiscua en palacio donde no faltaban los festines y la lujuria.



Quienes creen que un hotel de lujo debe necesariamente hacer alarde de suntuosidad, boato y sofisticación, tendrán que revisar su concepto. En Egipto existen hoteles que hacen de la extravagancia y la opulencia un culto, pero también hay otros que ofrecen un entorno de máxima privacidad, elegancia y originalidad inigualables.



Egipto es, sin dudas, sinónimo de historia, cultura y arqueología. Miles de monumentos cuya construcción se remonta a los orígenes de la civilización, son uno de los principales atractivos para los viajeros modernos que buscan acercarse a las raíces de esta remota región del planeta.



Los hoteles de gran lujo son un clásico en las principales ciudades de Egipto. La mayoría de ellos ofrece un ambiente exótico, sofisticado y servicios acordes a las múltiples exigencias de los viajeros modernos. En el corazón mismo de Giza, algunos de estos establecimientos se han convertido en tradicionales íconos de la hotelería y la gastronomía egipcia.



Es la necrópolis por excelencia del Antiguo Egipto y sin dudas el sitio ideal para el viajero que quiere acceder a las que fueran las tumbas de los más encumbrados reyes de la milenaria civilización.

Ubicada en las cercanías de la ciudad de Luxor se encuentra la mayor cantidad de tumbas de faraones, reinas, príncipes y algunos animales  del Imperio Nuevo. El lugar fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1979.



Tutankamon, cuyo nombre significa "imagen viva de Amón", perteneció a la dinastía XVIII de Egipto. Este faraón, que fue coronado a los 8 años, murió a los 19 aproximadamente, por lo que no fue muy conocido en épocas antiguas debido a su breve reinado.



Al visitar Egipto es imperdonable no recorrer las aguas del Nilo. Los antiguos egipcios creían que nacía del cielo y lo consideraban sagrado. En sus orillas abunda el pasto para el ganado, los huertos, los pueblos, las canteras de piedra, los palmerales y gran cantidad de aves, un testimonio claro de cómo palpita la vida en las márgenes de este río milenario.



Hatshepsut gozó de uno de los reinados más prósperos de la historia de Egipto. Fue la tercera reina-faraón y la mujer que más tiempo reinó el país (22años). Hatshepsut asumió todos los atributos masculinos de su cargo, haciéndose representar como un hombre con barba postiza.



En Egipto es posible apreciar algunos de los más colosales monumentos de la antigüedad, maravillosas obras arquitectónicas que aún en nuestros días sorprenden y fascinan a los viajeros. Sin embargo, también se hallan diseminados por todo el territorio, vestigios de construcciones menos esplendorosas pero no por eso menos significativas.



Merenptah fue el decimotercer hijo de Ramsés II y sucesor al trono de Egipto tras la muerte de sus hermanos mayores. Se casó con su hermana y con sus sobrina, y fue padre de Sethy II, Jaemuaset, Merenptah y Naneferkaptah, príncipes del imperio. Cuando ascendió al trono tenía alrededor de 60 años y su gobierno se caracterizó por la inestabilidad social, política y económica y las crecientes disputas internas por el poder.